CENTRO DE RECLUSIÓN

“Estás infectada”; el médico del dispensario, muy alarmado, dio aviso. A Marina, la más alegre, la confinaron en una pocilga. “Le pasará pronto”, adujo el doctor.
-¡Es la epidemia. Llévenla al hospital! -defendían las reclusas.
No es necesario -juzgó el Director. Al tercer día, falleció. Años que no recibía visitas. Nadie reclamó el cuerpo. Les dije que no era necesario -volvió a la carga el Director-, el asunto era acabar con el punto de infección, nada más.

-José Alfredo Torres-

SONORIDAD CURATIVA

Diego Ortiz, músico maravilloso, durante la peste en Sevilla, 1553, reunió a un grupo de violagambistas. Apartados en la campiña, interpretaban melodías de inacabable belleza: dulcificaban el corazón. Noticias del azote, eran contrapunto de exaltación a la vida pulsando un instrumento-centro-del-universo: la viola da gamba. Aquellas composiciones, triunfantes sobre la enfermedad, reposan en el convento de Santa Clara de Sevilla.

-José Alfredo Torres-

VIRAJE

Roce con sus padres: reclamos, palabras altisonantes. Ismael, 14 años: contagiado. “¡No creo en la familia; qué bueno que me voy a ir de este mundo!”, dijo a la enfermera. Le enviaban flores, imágenes de la banqueta que les servía de cama, los ayunos con una torta al día esperando noticias de su hijo. Al tiempo, sanó. “Ya creo en mis padres” -confesó a la enfermera.

-José Alfredo Torres-

HACKERS

Sam leyó en su WhatSApp: “Deposita 100 mil o tu familia lo sabrá”. Asombrado, constató el envío de mensajes suyos sobre la relación de infidelidad que mantenía en el más absoluto secreto. (Eso creía.) Los ignoró. Después llegaron nombres y direcciones exactas. “Caí como mosca en la telaraña”, reconoció. No le quedó otra más que pagar.

-José Alfredo Torres-

MONARCAS EN APUROS

Los reyes magos, año con año, habían recibido cartitas de los niños; y a cambio, permitían fotos abrazándolos y mimándolos. La pandemia lo impidió:
REY MAGO GASPAR: Prohibieron acercarnos a los niños, por higiene, dizque.
REY MAGO BALTASAR: (Triste.) Me voy aburrir en nuestro castillo…
REY MAGO MELCHOR: Déjate del aburrimiento, ¡qué vamos hacer sin el dinero que nos dan por las fotos! ¡El salario de los pajes, de las damas de compañía!
REY MAGO BALTASAR: Tienes razón; y qué va ser del elefante, el camello y el caballo…
REY MAGO GASPAR: ¡Ya sé! ¡Ya sé!, hagamos un plantón exigiendo zonas francas para instalarnos; además, pobres, pobres niños, ¿sin ilusiones?
Ataviados con trajes elegantes, lustrados el turbante y la corona, serios, portan carteles frente a Palacio Nacional: “¡Los magos también tenemos estómago!” “¡Sin magia y fantasía, la niñez moriría!”…

 

-José Alfredo Torres-